Home  »  Noticias   »   Cómo controlar los nervios para hablar en público

Tarde o temprano, en nuestro día a día, aparece una ocasión en que nos encontramos con un micro en la mano, a punto de enfrentarnos a lo que se suele considerar uno de los grandes miedos de la mayoría de personas. Incluso los actores que llevan años enfrentándose a su miedo escénico siguen notando un cierto “gusanillo” antes de salir a escena. La voz se reseca, el estómago se cierra, la respiración empieza a acelerarse y las piernas se ponen a temblar. No es precisamente la situación ideal para expresarse, hacerse notar y crear un impacto en un grupo, ya sea tu equipo de trabajo, los invitados a la boda de ese amigo que te ha pedido que hagas un brindis o las personas que se han inscrito al congreso del que formas parte. De poco serviría tener un gran discurso preparado si no lo decimos bien: el público debe entendernos, conectar emocionalmente e interesarse por lo que digamos. Por eso, conocer las técnicas para relajarte antes de hablar en público será clave para que tengas el éxito que mereces.

– Haz respiraciones diafragmáticas. La respiración es una parte esencial en la preparación física, algo que utilizan los deportistas, músicos, locutores y también los oradores. Una respiración profunda antes de empezar a hablar ayuda a que la voz se proyecte mejor, las pausas se hagan de forma más natural y sobre todo, que te relajes y puedas expresarte de forma natural y calmada.

– Imagina que tu público son niños. Una de las técnicas que más se utilizan para perder el miedo a hablar en público es imaginar que las personas que nos miran son ellas mismas pero de niños. Esta imagen ayuda a quitarle importancia al hecho de hablar, igual que otro método parecido que consiste en visualizar al público desnudo. Si uno siente que hace el ridículo, siempre es bueno pensar en algo que ayude a relativizar el hecho.

– Haz estiramientos. Es muy común crear tensión muscular como consecuencia del nervio físico, algo que al mismo tiempo crea un círculo vicioso en el que cada vez cuesta más salir del malestar antes de salir a escena. Por eso, si tienes oportunidad, toma unos minutos para estirar el cuerpo mientras respiras, y relaja el cuello, la cara, la espalda, brazos y piernas.

– Sonríe. Decía el filósofo pragmatista William James que “el pájaro no canta porque es feliz, sino que es feliz porque canta”, o dicho de otro modo, que la mejor manera de estar contentos es sonreír, en vez de esperar a animarnos para empezar a poner buena cara. Y es que está demostrado que si se trabajan los músculos de la sonrisa el cuerpo libera endorfinas y serotonina, ambas fundamentales para sentirse bien.

– Visualiza tu éxito. Antes de salir a escena, incluso los días antes que vayas preparando tu presentación, aprovecha para imaginarte realmente en escena, hablando en público. Puedes pedir a algunas personas que hagan de espectadores, o hay quien se pone un peluche incluso. La cuestión es imaginarse que ya se está haciendo, y además visualizar el éxito, los aplausos, el triunfo. Así, cuando entres en escena, tendrás la sensación de que ya lo has vivido y no fue tan mal.

Nigth King

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