Ir cantando en el coche de camino al trabajo no es solamente un entretenimiento para sobrellevar mejor el lunes, sino que también afecta a los resultados de ese día, porque cuando las personas están motivadas, su rendimiento aumenta. Esto también ocurre con los equipos, porque la comunicación se vuelve más fluida, el talento aflora, la cohesión es mayor y los problemas o conflictos se suavizan. Esto afecta a cualquier equipo de trabajo, ya se trate de una empresa, una asociación, un grupo de estudiantes o una familia. Todo equipo humano que esté motivado podrá llegar donde el resto no lo consigan, porque como decía Juan Luis Vives, “no hay cosa por fácil que sea que no haga difícil la mala gana”.

1. Las personas motivadas se sienten más realizadas. Cuando uno trabaja con motivación intrínseca, es decir, más allá del interés por el sueldo o los incentivos, se siente realizado porque ha encontrado un sentido en su labor, además de que disfruta mucho más que cuando solo se mira por el resultado. Como consecuencia, el rendimiento es más sostenible en el tiempo y más independiente de los ingresos o reconocimientos ajenos.

2. La creatividad aflora cuando hay motivación. Está comprobado que las personas tienen más y mejores ideas cuando están disfrutando de lo que hacen, tienen interés y encuentran un valor en su trabajo. Resulta más fácil atreverse, salir de la zona de confort y probar de innovar si uno no se siente tenso, amenazado, desanimado o estresado.

3. La cohesión del equipo es mayor. Un equipo motivado es más probable que tenga actitud positiva respecto a las ideas ajenas, y también suele estar más abierto a emociones positivas, como el sentimiento de pertenencia a un grupo que es clave para la cohesión.

4. La concentración es más fácil si hay interés. Muchos estudios psicológicos apuntan a la relación entre memoria, atención e interés. Cuando las personas tienen interés, se concentran más y acaban recordando mejor, lo que ayuda a ganar tiempo, eficiencia y rendimiento.

5. Se coopera en vez de competir. Cuando no hay más motivación que el dinero o el reconocimiento, las personas tienden a ser individualistas y más egoístas, lo cual fomenta la competitividad, porque hay un clima de miedo e inseguridad. En un equipo con más fines que los económicos, motivado por una causa y con sentimiento de pertenencia al grupo y a la empresa, es más fácil que se busque la cooperación entre las personas.

6. El equipo se nutre de los distintos talentos. En un clima de motivación es más probable que las personas se sientan seguras y con confianza para abrirse, equivocarse, aprender y proponer alternativas. En estos contextos es posible enriquecerse de los distintos estilos, talentos y recursos de cada miembro del equipo, que hacen más valioso el conjunto a partir de la diversidad de propuestas, enfoques y estilos de inteligencia.

7. Hay menos tensiones entre compañeros. Es frecuente y normal la tensión cuando se trabaja, especialmente si hay un plazo, un cliente exigente o cualquier otra circunstancia que añada tensión. Por eso, un clima de motivación es un ingrediente esencial para suavizar esas tensiones y que se el equipo no pierda su dinamismo positivo, constructivo y cooperativo.