En una situación tan inestable como la que atraviesa nuestra Economía, emprender ya ha dejado de ser el escenario de riesgo por excelencia, porque trabajar para otro tampoco es que asegure nada. Con esta ventaja coyuntural, muchos negocios o profesionales independientes han encontrado en la crisis una oportunidad de éxito. Es el caso de la empresa Montaditos, o de tantas aplicaciones móviles, plataformas online o negocios basados en el e-commerce que han proliferado en los últimos años, muchos de ellos con éxito. La crisis, por suerte, ha venido de la mano de un momento histórico en el que cada vez hay más oportunidades de negocio a través de Internet, con la ventaja de la escalabilidad y la internacionalización. Pero más allá de que haya una situación que favorezca el emprendimiento, puede salir mal y muchas veces sale mal, y por ello, hace falta recordar otras razones, aquellas que hacen que merezca la pena hacerlo, incluso si sale mal.

1. La mejor manera de aprender es cometer errores. Ya decía Eddison cuando intentaba inventar la primera bombilla que aunque no le hubiese salido bien cientos de veces, ya sabía gracias a sus errores cientos de formas de no inventar una bombilla. Al final, a base de persistencia, lo consiguió. Es más probable que tengas éxito en lo que sea algún día, si apuestas, si desarrollas recursos y si te equivocas también. De hecho dicen que muchos inversores solo apuestan por aquellos emprendedores que han cometido algún error y han fracasado ya.

2. Emprender te permite desarrollar habilidades clave. Muchas personas se limitan a echar currículos esperando a que otro les contrate, y otros dejan pasar las horas en un trabajo que tienen, cruzando los dedos para que no les despidan. Pero los emprendedores no eligen pasar sin pena ni gloria, y eso les permite desarrollar una serie de habilidades que los otros están atrofiando: tolerancia a la frustración, capacidad de asumir riesgos, habilidades personales para comunicar y auto-disciplina; entre otras muchas que van implícitas en el día a día del emprendedor.

3. Emprender te ayuda a hacer y consolidar contactos. Las horas de networking, venta, reuniones con clientes, socios o colaboradores… son inversiones que si no se traducen en un beneficio directo, en todo caso se convierten en recursos para seguir creciendo y teniendo éxito.

4. Emprender te hace sentir vivo. El riesgo, los retos, el ritmo de trabajo, la incertidumbre… de la vida emprendedora son escenarios llenos de emociones intensas, aquellas que hacen que al final del año uno sienta que ha vivido millones de experiencias y haya aprendido mucho. Haya frutos o no, una vida intensa siempre es más enriquecedora que la rutina monótona de quien no apuesta por nada.

5. Si tu negocio sale mal, al menos ya conoces el mercado. Muchas personas pagan por hacer estudios de mercado y es porque esto tiene un gran valor, porque la información es poder, y es clave conocer lo que se demanda, los nichos de mercado, etc. Por tanto, aunque fracases esta vez, aquellos datos que recolectes te darán información para tu próximo proyecto.